No estamos preparados para la vejez
La población mundial está envejeciendo y la expectativa de vida crece. Un dilema para los mismos adultos, pero también para los gobiernos, porque si bien se han diseñado programas para ayudar a vivir bien y 'feliz', no hay conciencia sobre cómo prepararse para envejecer, una tarea que comienza incluso desde antes de nacer.
En Colombia hay actualmente 5.146.251 adultos mayores, es decir, personas que tienen más de 60 años; según las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el año 2020 serán 6.440.778, de los cuales un 44,9% corresponderá a hombres y el 55,1% a mujeres, lo que refleja una realidad que se vive a nivel mundial: la población está envejeciendo y la expectativa de vida es cada vez mayor.
El mismo Fondo de Población de las Naciones Unidas, en la revisión de 2015 del informe 'Perspectivas de la población mundial', publicado hace apenas cuatro semanas, habla de la "continuación de las tendencias demográficas que se vienen dando en la región de América Latina desde hace varias décadas", las que tienen que ver con la baja sostenida de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida, "que da como resultado un envejecimiento de la población", dijo Lina Bassarsky, representante de la División de Población de la ONU.
Las proyecciones más recientes del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, precisan que para el año 2050 la población mayor de 60 años reunirá a más de 2.000 millones de personas en el mundo, situación que evidencia la rapidez con la que avanza el proceso de envejecimiento.
El desafío, entonces, es grande, y un primer paso para asumirlo es entender que la vejez está ligada a la infancia, la adolescencia y la juventud.En esas etapas se debe trabajar para promover hábitos y estilos de vida sanos, que permitan tener una vejez positiva.
Otro reto está, sin duda, en atender a quienes ya tienen una edad mayor, muchos de los cuales están limitados en su andar o en su salud física y mental en general. Las cifras muestran que esta es una situación frecuente. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, de Profamilia 2010, "la discapacidad es más frecuente entre los mayores de 50 y 65 años, en todos los casos".
Para atender esta situación Colombia cuenta con un amplio portafolio de programas y normas en favor de este grupo poblacional. Por ejemplo, está la Ley 1251 de 2008,"por la cual se dictan normas tendientes a procurar la protección, promoción, promoción y defensa de los derechos de los adultos mayores", en la que se incluyen, entre otros: "Derecho a la igualdad y a la no discriminación, derecho a la vida digna y a una muerte digna, derecho a la integridad física, psíquica y emocional y a un trato digno, derecho a participar en la vida social, cultural y política de la comunidad y derecho a un nivel de vida adecuado y a los servicios sociales".
También está la Ley 1315 de 2009, por medio de la cual "se establecen las condiciones mínimas que dignifiquen la estadía de los adultos mayores en los centros de protección, centros de día e instituciones de atención", y el artículo 46 dela Constitución Política que se refiere alos derechos de los adultos mayores.
De igual forma, Coldeportes, en su Plan Estratégico 2014-2018, destaca la importancia de "implementar y articular la oferta de programas de recreación, actividad física y deporte, especializada y focalizada (sic) en la población objetivo, en este caso adultos mayores, desde el municipio". Además, en el Programa Nacional de Actividad Física 'Colombia activa y saludable' está la estrategia para la generación e implementación de políticas públicas referentes a la disminución del nivel de sedentarismo de los colombianos por medio de la promoción de la actividad física, la cual incluye la actividad física del adulto mayor. Y, recientemente, para nombrar un ejemplo más,se lanzó la 'Estrategia nacional de recreación para y con personas mayores', en la que participan diferentes instituciones y entidades.
"Colombia ha trabajado y se ha comprometido a nivel internacional frente al tema de vejez y envejecimiento en diferentes escenarios, como la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo del Cairo en 1994 o el Plan Internacional de Acción de Madrid en 2000 y con la formulación de la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez (2007-2019)", señala la doctora Lina María González, médica psiquiatra con trabajo en adulto mayor y consultora del tema para la Fundación Saldarriaga Concha.
Sin embargo, no es suficiente, hacen falta estrategias de impacto frente al aumento de la población mayor y sus dolencias. "Colombia requiere generar programas que le permitan prepararse como país y sociedad frente al tema de envejecimiento y vejez en todas sus dimensiones e implicaciones, teniendo en cuenta que actualmente vivimos un período denominado 'bono demográfico', donde la tasa de dependencia, en términos de relación entre población económicamente activa y población considerada dependiente (menores de 15 años y mayores de 60/65 años) aún es favorable. Así que es necesario aprovechar este momento para que quienes hoy son jóvenes tengan una mejor calidad de vida en su vejez", asegura Gonzalez.
Envejecimiento desde la niñez
Coinciden con esa percepción los investigadores, cuyos estudios han ratificado que hay que prepararse para envejecer incluso desde antes de nacer, y esto incluye sólidos programas de atención materno infantil y prevención del embarazo adolescente, problemática que lejos de disminuir se acrecienta.
Al respecto, en el estudio titulado 'Prescripción del ejercicio para el tratamiento y la prevención de la discapacidad' y en su ponencia 'Discapacidad y género al envejecer: el papel clave de la infancia. Estudio IMIAS', el doctor José Fernando Gómez Montes, coordinador del Grupo de Investigaciones en Gerontología y Geriatría de la Universidad de Caldas, evidencia que las mujeres más discapacitadas en edad adulta tuvieron una alta exposición a adversidades sociales y económicas durante la infancia y una pobre salud en su niñez.
Otro hallazgo de la investigación hace referencia a los factores en la vida media: "las mujeres que se embarazaron por primera vez antes de los 18 años tenían mayor prevalencia de discapacidad y de enfermedades crónicas al envejecer". A esto se suma que "los ancianos con mayor exposición en la infancia a adversidades económicas y sociales tenían mayor probabilidad de presentar depresión al envejecer", señala.
Esos impactos del entorno son precisamente los que pueden hacer la diferencia al momento de llegar a la tercera edad. Como señala el doctor Rodrigo Heredia, médico geriatra, profesor de la Pontificia Universidad Javeriana - Hospital Universitario San Ignacio, 65% del estado de salud está dado por factores ambientales, estilos de vida y exposición a tóxicos, solo el 35 % corresponde a un componente genético. Entonces, "se puede decir que sí es posible envejecer saludablemente, ya que tenemos un alto porcentaje que podemos modificar positivamente durante el trascurso de la vida".
Por suerte, estos conocimientos están impactando la manera de entender la vejez. El doctor Gómez destaca que hace unas décadas se relacionaba el envejecimiento con enfermedad y achaques, y se daba por hecho que todo adulto mayor debía enfermar. Hoy, en cambio, se busca promover el envejecimiento normal, con solo algunas alteraciones propias del paso de los años (aumento en la tensión arterial y en la glicemia) y un deterioro 'modesto' de la memoria, determinados por factores genéticos.
El doctor Heredia agrega que hoy existe una diferencia entre envejecimiento exitoso, normal o esperado y patológico. "El primero, el exitoso, es aquel en el que el anciano no tiene enfermedades relevantes, es independiente a nivel funcional y mental manteniendo una vida activa en la sociedad. El envejecimiento normal o esperado, por su parte, cursa con enfermedades que requieren de tratamiento crónico y está en alto riesgo de deteriorarse la salud si no hay un control médico adecuado. Y por último, el patológico, hace referencia a un modelo de deterioro rápido de la salud, mayor al esperado para la edad y en donde la presencia de distintas enfermedades físicas y mentales que afectan severamente la calidad de vida, son una constante".
Abandono y desprotección
Uno de los mayores sufrimientos en la tercera edad es el abandono de los seres queridos, y peor aún el maltrato. Cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses reportan que en el 2014 aumentó el reporte de casos de maltrato hacia las personas mayores. Según Naciones Unidas, se estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el mundo han sufrido alguna forma de abuso y maltrato.
Un tema preocupante, que ha motivado la realización el 15 de junio del 'Día mundial de toma de conciencia contra el abuso y maltrato a la vejez', promovido por la Asamblea General de las Naciones Unidas para crear conciencia frente al respeto que merecen los adultos mayores y levantarvoces en contra de los abusos y los sufrimientos infligidos a algunas de nuestras generaciones mayores.
Para la doctora González, este maltrato puede tener origen en "la falta de promoción de legislación y derechos de este grupo poblacional, la falta de mecanismos efectivos para la detección del maltrato, la falta de reconocimiento de la persona mayor en la sociedad y la falta de denuncias por parte de los agredidos".
Es claro, como lo manifiesta María Tila Uribe, directora del Centro de Estudios e Investigaciones Cestra, que dentro de este grupo poblacional "hay un subregistro muy amplio, porque muchas de esas personas que son agredidas no pueden ir solas a realizar las denuncias correspondientes, pueden tener alguna discapacidad y además son dependientes económicamente de sus familiares quienes son los agresores, entonces ¿cómo se movilizan?".
En su concepto, se debe generar un cambio en la sociedad y entender que las personas mayores son sujetos de derechos y que ellos mismos sepan "a qué tienen derecho, dónde y cómo pueden denunciar las agresiones", y en este caso, los expertos destacan el papel que pueden jugar los medios de comunicación en todo sentido.
Augusto Cuéllar, vicepresidente de la Confederación Colombiana de Personas Mayores (Confecolpem), hace énfasis en que no solo la violencia física afecta, sino que "el maltrato parte desde la cultura que hay en la sociedad sobre el desconocimiento de los derechos de las personas mayores, pasando por el abandono, el asistencialismo del que somos víctimas y la falta de seguridad económica, puesto que hay que recordar que apenas 1.200.000 personas mayores tienen pensión y 3.400.000 no cuentan con este ingreso lo que las hace ser dependientes económicamente".
Y ni hablar de otros dos fenómenos, uno de ellos, la "infantilización de la persona mayor", que para Uribe parte de la "creencia de que a las personas mayores hay que tratarlas como niños", y el otro relacionado con el conflicto armado. A septiembre del 2014 en el país se reportaron 6,8 millones de víctimas del conflicto, según cifras de la Red Nacional Información (RNI). De estas, 649.103 son mayores de 60 años, es decir, el 9% de la población está afectada por hechos de violencia relacionados con el conflicto.
Así las cosas, si bien hay que reconocer el trabajo que se adelanta desde la Política Nacional de Vejez y Envejecimiento 2007 – 2015, y de otras normativas, de programas como Colombia Mayor, que "busca aumentar la protección de los adultos desamparados, que no cuentan con una pensión o viven en la indigencia o en la extrema pobreza, mediante un subsidio económico"(a diciembre de 2013 estaba en 1.103 municipios y 3 inspecciones departamentales), o el hecho de que hoy 14% del total de adultos mayores sean beneficiados por algún programa alimentario del Estado, los expertos coinciden en que el país aún estálejos de la proyección de educación para el envejecimiento productivo y saludable, así como de espacios productivos para el adulto mayor. Se requiere un trabajo muy dedicado con los niños, adolescentes y adultos jóvenes, con miras a promover en ellos estilos de vida sanos y por ende encaminarlos hacia una vejez saludable, y una mayor atención y cuidado para quienes ya están en esta etapa de la vida.
¿Y el trabajo?
Según Norma Sánchez, líder en proyectos sobre envejecimiento y vejez, de la Fundación Saldarriaga Concha, la productividad se relaciona con la capacidad de contribuir, y en el caso de las personas mayores existen varias opciones para que, con su experiencia y trabajo, puedan vivir productivamente.
La Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) de Profamilia, realizada en el 2010, encontró que cerca de la cuarta parte (27%) de las personas mayores de 60 años trabajaba. La mayoría (79%) lo hacía por necesidad; un 7 % para ayudar a la familia, 6% para mantenerse ocupado, 5 % para sentirse útil y 4 % por gusto al trabajo. Además, del total de adultos mayores que trabajaba, el 74 % tenía ingresos inferiores a un salario mínimo mensual (SMM), 17 % recibía uno o menos de dos SMM; 3 %, de dos a menos de tres SMM y 6 %, tres o más SMM.
La ENDS-2010 señala además que el 14% de las personas mayores están pensionadas, de ellas el 16% son hombres y el 11%, mujeres.
Todo esto confirma que pese a la experiencia y laboriosidad de los adultos mayores, en la mayoría de los casos, esto no les es reconocido. "Las personas mayores son un diamante de conocimientos que siempre están dispuestas a compartir,que aunque pasen los años siguen siendo bastante útiles", señala Daniel Montoya, director de la Fundación Amigos de un Ángel, organización que trabaja en un proyecto encaminado a recuperar y aprovechar la productividad de las personas mayores campesinas.
Como señalan los expertos, se olvida que el aspecto laboral podría ayudar a los adultos mayores a tener el reconocimiento que merecen y a contar con un lugar importante en la sociedad, aportando sabiduría y conocimiento, pero, sobre todo, sintiéndose útiles. Un tema importante para que no se depriman y se angustien.