Editorial: priorización en salud

Enero 31 de 2025

Augusto Galán Sarmiento MD. MPA 
Director Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud 
 

Como continuación al editorial pasado, es un hecho cierto para el sistema de salud colombiano que la crisis explícita planteada hace un par de años por la entonces ministra de salud, para justificar su errada propuesta de reforma, lo que logró fue materializar el riesgo financiero en salud. Varios agentes del sector habíamos advertido en diferentes oportunidades sobre la incapacidad presupuestal que podría tener el sistema de salud para financiar el maravilloso y generoso plan de beneficios que se ha planteado para el país.

Hoy es claro que sólo se necesitaba evadir la evidencia técnica y adicionarle una fuerte dosis de ideología e inexperiencia para que ese riesgo se convirtiera en la realidad que hoy enfrenta el sector.

Esta realidad nos debe poner en la senda de buscar la solución a ese, que es el problema más estructural que tiene el sistema de salud, para cumplir con el mandato constitucional de proveer el derecho irrenunciable y fundamental a un seguro de salud. La misma Corte Constitucional nos ha planteado el camino: el desarrollo del principio de progresividad; a lo que debemos agregar que mediante la herramienta de la priorización.

A la priorización en salud la han estigmatizado algunos con el remoquete ideológico de ser una herramienta neoliberal. Sin embargo, todos los sistemas de salud priorizan, de una u otra forma; ninguno está excluido.

Una revisión de la literatura sobre el tema nos enseña que la priorización puede ser explícita o implícita, lo que se refiere a dos enfoques diferentes para tomar decisiones sobre cómo asignar los recursos escasos que tienen los sistemas de salud.

Así mismo nos señala que la priorización explícita se refiere a un proceso formal, estructurado y transparente mediante el cual se toman decisiones conscientes sobre cómo se asignan recursos o cuáles intervenciones se priorizan dentro de un sistema de salud. En este enfoque, las prioridades se establecen de manera clara, generalmente a través de políticas públicas, guías clínicas o comités que toman decisiones con criterios predefinidos. Por su parte, la priorización implícita es un proceso menos formalizado y, por lo general, más discrecional. No hay criterios preestablecidos ni un proceso transparente de toma de decisiones.

También nos indica la literatura que cada una tiene sus características, con sus bondades y sus falencias. La priorización explícita posee mayor claridad y transparencia, contiene criterios predefinidos con normas y directrices, hay participación ciudadana y está abierta al debate público. Por su parte, la priorización implícita, no contiene decisiones formalizadas, es más subjetiva, se supedita al juicio clínico o administrativo y posee menos transparencia siendo más flexible.

En resumen, de acuerdo con esa revisión, ambos enfoques tienen ventajas y desventajas. La priorización explícita ofrece más claridad y justificación para las decisiones tomadas, lo que puede aumentar la confianza ciudadana en el sistema de salud, pero a veces puede ser rígida o difícil de aplicar en situaciones de crisis. La priorización implícita, por otro lado, es más flexible y puede adaptarse rápidamente a nuevas situaciones, pero su falta de transparencia y formalización puede generar discrepancia, desconfianza, inequidad e ineficiencia.

Dada la evolución de nuestro sistema de salud y ante su crisis actual, reiteramos que la priorización digna, justa, equitativa y transparente, es un elemento central en el camino que necesitamos para asegurar de manera sostenible el acceso oportuno y continuo a los servicios de salud requeridos por los ciudadanos. En esa dirección, la priorización explícita parece ser la más conveniente sin que, para ello, se hagan regresivos los avances adquiridos por los colombianos en el goce efectivo del derecho a la salud. 

La discusión sobre estos temas no es sencilla. Políticamente puede ser compleja y sin duda tiene implicaciones éticas. Pero esto no quiere decir que sea acertado evadirla y soslayar el análisis y la búsqueda de definiciones. Es lo que hemos hecho durante mucho tiempo y definitivamente no ha funcionado.