Editorial: Injusticia e infamia

Marzo 21 de 2025

Augusto Galán Sarmiento MD. MPA 
Director Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud 
 

Los asesores sobre los temas de salud del presidente de la República nuevamente lo hacen incurrir en errores que muestran desconocimiento y que, además, lo llevan a hacer señalamientos que se consideran injuriosos. En un mensaje del pasado 14 de marzo en su red de la plataforma X, acusó al equipo en el ministerio de Salud que calculaba la UPC durante los últimos 10 años, de haber permitido que las EPS robaran esa prima supuestamente porque la sobredimensionaban.

Veamos si la UPC está sobredimensionada. En el régimen contributivo su valor promedio para el año 2025 lo definió el ministerio de Salud en $ 1.521.489 por cada afiliado o beneficiario. En el subsidiado en $ 1.303.403 por cada persona. Son $ 4.649 diarios en el primero y $ 3.676 en el segundo. Un promedio de $ 4.100. Poco más de lo que vale un solo trayecto del pasaje en Transmilenio en Bogotá ($3.200). Si esos recursos los tuviera una persona para su transporte público diario, en la mañana iría a su trabajo y tendría que pedir prestado en la tarde para regresar a su casa.

Claro, somos alrededor de 49 millones de colombianos afiliados a ese seguro de salud, y ese volumen de personas nos lleva a la cifra de más de $ 90 billones de pesos anuales que tanto menciona el ministro de salud y desde el alto gobierno la califican de excesiva, al punto que la ministra de turno en septiembre de 2022, pidió disminuir los recursos financieros para la salud.

Ahora bien, el sistema de salud en conjunto realiza alrededor de 4,5 a 5 consultas médicas generales, especializadas o de urgencias por persona al año. Más de 200 millones anuales; más de 550 mil diarias; alrededor de 50 mil en una jornada de 12 horas de consultas médicas.

A partir de esas consultas se dinamizan cientos de millones de procedimientos diagnósticos, intervenciones quirúrgicas, tratamientos ambulatorios e intrahospitalarios, que son requeridos a lo largo del año por decenas de millones de pacientes. Se estima que se generan más de dos millones de todas estas atenciones diariamente en el sistema de salud. Con seguridad cada una de ellas cuesta mucho más que un trayecto en Transmilenio para llegar al Palacio de Nariño en Bogotá.

Pero veamos en un contexto internacional si esos $ 90 billones de pesos son excesivos para cubrir un paquete de beneficios en salud (PBS) que es superior en la cobertura de sus inclusiones, a los PBS de los países de América Latina (AL).

En el informe publicado por la OCDE y el Banco Mundial en el 2020, el gasto total en salud de Colombia fue de 7,8 por ciento en relación con su PIB. El promedio para los países de AL fue de 6,2 por ciento. Por encima de Colombia se encontraron en su orden, Cuba, Uruguay, Argentina, Chile y Brasil con gastos que oscilaron entre el 11,7 y el 8,9 por ciento de su respectivo PIB.

De otra parte, el gasto per cápita en salud ajustado por paridad del poder adquisitivo en dólares internacionales permite comparar de manera más equitativa el esfuerzo financiero en salud entre países, al considerar las diferencias en el poder adquisitivo de cada nación.

Con ese ajuste y de acuerdo con la OMS en su informe del año 2020, el gasto anual per cápita en salud de Colombia fue de US $ 1.336. El promedio de los países de la Unión Europea fue de US $ 5.231 y de los de la OCDE de US $ 5.313. Para el caso de AL la cifra promedio fue de US $ 1.405. Colombia por debajo del promedio y también acá aparecen los mismos países de la región con gastos en salud per cápita superiores al nuestro.

Ni Colombia tiene un gasto en salud excesivo y despilfarrador, ni esa prima del seguro público de salud se encuentra sobredimensionada como dicen desde el Palacio de Nariño. Por eso tampoco podemos aceptar que se les dé un trato injusto e infame a funcionarios técnicos que lo único que hacían era una tarea compleja para respaldar con estudios rigurosos, actuariales y financieros, la determinación de la UPC, de forma tal que reflejara las necesidades de la población y los costos reales de la atención en salud. Justamente eso es lo que se debe hacer, contrario a definirla mediante improvisación, ideas y discursos. También se requiere erradicar la corrupción que existe en diversos sectores de la administración pública y privada en el país.

Mientras tanto, pasan los días y el ministro de Salud sigue sin cumplir con la totalidad de las órdenes impartidas por la Corte Constitucional.